Agonía.

"El mundo en la agonía". Miguel Delibes (fragmentos).

"La sociedad "civilizada" es una sociedad despersonalizadora, pretendidamente progresista, pero, en el fondo, de una mezquindad irrisoria. El verdadero progresismo no estriba en un desarrollo ilimitado y competitivo, ni en fabricar cada día más cosas, ni en inventar necesidades al hombre, ni en destruir la Naturaleza, ni en sostener a un tercio de la Humanidad en el delirio del despilfarro mientras los otros dos tercios se mueren de hambre, sino en racionalizar la utilización de la técnica, facilitar el acceso de toda la comunidad a lo necesario, revitalizar los valores humanos, hoy en crisis, y establecer las relaciones hombre-naturaleza en un plano de concordia."

"Perfil semejante, aún más negativo, nos ofrece el tan cacareado progreso económico y tecnológico. El hombre, arrullado en su confortabilidad, apenas se preocupa de su entorno. La actitud del hombre contemporáneo se asemeja a la de aquellos tripulantes de un navío que, cansados de la angostura e incomodidad de sus camarotes, decidieran utilizar las cuadernas de la nave para ampliar aquellos y amueblarlos suntuosamente. Es incuestionable que, mediante esta actitud, sus particulares condiciones de vida mejorarían, pero ¿por cuánto tiempo? ¿Cuántas horas tardaría ese buque en irse a pique -arrastrando a culpables e inocentes- una vez que esos tripulantes irresponsables hubieran destruido la arquitectura general de la nave para refinar sus propios compartimentos? He aquí la madre del cordero. Porque ahora que hemos visto suficientemente claro que nuestro barco se hunde ¿no sería progresar el admitirlo y afrontar los oportunos remedios para evitarlo?"

"El desarrollo humano no es sino un proceso de decantación del materialismo sometido a una aceleración muy marcada en los últimos lustros. Al teocentrismo medieval y al antropocentrismo renacentista ha sucedido un "objeto-centrismo" que, al eliminar todo sentido de elevación en el hombre, le ha hecho caer en la abyección y en la egolatría."


 "El hombre de hoy usa y abusa de la Naturaleza como si hubiera de ser el último inquilino de este desgraciado planeta, como si detrás de él no se anunciara un futuro. La Naturaleza se convierte así en el chivo expiatorio del progreso."





Gymnopédie nº1. Erik Satie.

Cromoterapia, el poder los colores.

arco+irisCuando vemos un color, de manera voluntaria o involuntaria lo catalogamos: me gusta o no me gusta. Esto mismo lo hacemos con un conjunto de colores, y ocurre porque tenemos asimilado, desde pequeños, asociaciones emocionales con los distintos colores. La percepción del color va acompañada de un complejo de sensaciones, táctiles, auditivas y aromáticas, que provocan emociones. Éstas que, fisiológicamente hablando, son sustancias químicas liberadas por las diferentes glándulas endocrinas, ejercen una influencia somática. Así se relacionan la mente y el cuerpo. Lo que sentimos, lo somatizamos con el mismo grado de intensidad que una percepción física, nuestro cuerpo siempre intenta compensar lo que nuestras emociones sienten, a base de liberar sustancias en el torrente sanguíneo.
Cuando preferimos un color es básicamente porque nos hace sentir bien, los motivos pueden ser diversos, como por ejemplo, experiencias asociadas a un color o a varios colores determinados. Si un color nos atrae, puede ser por afinidad hacia esa sensación o por la necesidad que ese tono de color representa para nosotros, lo que nos faltaría, lo que nos gustaría que fuese. Los colores tienen un significado subjetivo, que es el que representan para nosotros en un momento: nos gustan, nos repelen, nos causan indiferencia. Pero también tienen un significado objetivo, como demostró Max Lüscher, que indicó en sus tests cuáles eran los cuatro colores básicos psicológicos. El azul oscuro, que representa la profundidad de sentimiento y las relaciones, el verde que representa la constancia de voluntad, el control interno y la capacidad de disfrutar, el rojo que representa la fuerza de voluntad, la actividad, la iniciativa y la reacción ante los desafíos, y el amarillo que representa la espontaneidad y la expectativa, la anticipación y la proyección hacia el futuro.
Cuando las luces coloreadas se exponen a los ojos, teniendo en cuenta que la luz no sea dañina para la vista, o si se observan los colores ambientalmente, se producen efectos globales de aumento de bienestar, de reducción de síntomas en algunas patologías, de desaparición de malestares psicofisiológicos en enfermedades principalmente ligadas al estrés, a defensas bajas y a la somatización de las tensiones mentales. Recordemos que científicamente está comprobado la relación entre el color y su significado psicológico, y que también sabemos de la somatización del estrés, incluso que nuestro cerebro es engañado por sus sentidos, y así cuando vemos a una persona ejecutando un deporte, se activan en nuestro cerebro los mismos mecanismos que se producirían si lo estuviéramos practicando nosotros mismos. Algunos estudios dicen que si nos imaginamos haciendo deporte, tal y como lo haríamos si fuera real, se produce una mejora en el tono de nuestra musculatura. Quizás sea ese efecto comprobado el que lleve a que las luces de colores al entrar en contacto con nuestra visión transmitan mensajes deseables para nuestro organismo en forma de ondas y éste traduzca esas ondas en frecuencias eléctricas que reduzcan el nivel de estrés, disminuyendo así los desequilibrios hormonales o de sustancias relacionadas con los síntomas que presentemos. De esta forma podríamos intentar reequilibrar nuestro organismo y así provocar el alivio sintomático y cierta recuperación emocional, necesaria para el buen funcionamiento de las defensas naturales del cuerpo, con lo que esas buenas emociones también se somatizarían.

Los colores básicos y sus características.

Rojo: su influencia en las emociones eleva el ánimo haciendo a la persona más activa; actúa sobre el corazón, los riñones, los pulmones y los huesos. Es utilizado en problemas de la piel y en heridas que anteriormente han estado infectadas.

Naranja: representa el amanecer; interviene en la cordialidad y la bondad. Se considera el color más importante para tratar la depresión y el cansancio.

Amarillo: simboliza el estado de alerta, la intelectualidad, trabaja en el aprendizaje y la atención, influye en la actividad del hígado, el estómago, intestinos, vejiga y algunos órganos del sistema endocrino.

Verde: personaliza la armonía y la curación. Se recomienda a las personas hiperactivas; ayuda a expulsar sustancias tóxicas del cuerpo, es indispensable para huesos y articulaciones.

Azul: representa la paz, es el color del cielo y el océano, tiene propiedades antisépticas, es beneficioso para el cansancio y el sueño, ayuda a combatir el dolor y a bajar la presión sanguínea.

Violeta: es el color espiritual, ayuda a la meditación, a la imaginación y a la intuición; se le atribuye el buen funcionamiento del bazo y se utiliza para tratar la menopausia y la osteoporosis.




Feng Shui en el dormitorio, mejor descanso.

fengSegún el Feng Shui, el dormitorio debe ser utilizado sólo para dormir y para hacer el amor. Esto hace evidente una de las reglas básicas: no utilizar el dormitorio como estudio o despacho y prescindir de todo mobiliario y de todo aparato eléctrico que no sirva para desarrollar las dos actividades anteriormente mencionadas.
Los aparatos eléctricos como el televisor, el ordenador, la radio o el teléfono móvil, producen campos electromagnéticos que pueden alterar el sueño. Además, pese a que es una costumbre muy extendida, ver la televisión en la cama antes de dormir es un hábito que resulta también perjudicial de cara a un buen descanso. Si de todas formas se desea tener un televisor en el dormitorio, el Feng Shui recomienda mantenerlo dentro de un mueble con puertas (preferiblemente de madera) y cerrarlas siempre que el televisor no esté encendido. Asimismo es importante apagar todas las regletas de enchufes y los aparatos electrónicos, evitando dejarlos en stand by. Esto, además de ayudar a reducir el gasto energético, hará que disminuya el flujo de electricidad.
Por otra parte, utilizar el dormitorio como estudio o despacho hace que se mezclen energías y se cree un ambiente de estrés que no ayudará a relajarse al final de la jornada. No obstante, si por problemas de espacio es necesario, conviene que los muebles como el escritorio sean de madera y reducir el uso del ordenador. Además, para un buen desarrollo de la actividad profesional o de estudio, el escritorio no debe estar dispuesto de manera que al sentarse demos la espalda a la puerta, porque eso generará un estado de permanente alerta.
Una buena idea puede ser separar los espacios de dormir y de trabajar con un biombo. Así, aunque no afecte al problema de las energías, se delimitarán de manera más clara los espacios reservados para cada función y se evitará que ver la cama nos desconcentre al trabajar o que ver el escritorio nos intranquilice al dormir.
El centro de todo dormitorio es la cama; ésta debe estar orientada hacia el norte y ser de madera. No debe estar muy expuesta a la puerta ni debajo de la ventana pero tampoco dar la espalda a ellas porque, al igual que con el escritorio, esto creará una intranquilidad que perturbará el sueño. Además, se recomienda que la cama sea alta y que esté separada de la pared, para que de esa manera circule mejor la energía. El Feng Shui se inclina por camas con esquinas redondeadas y recomienda evitar las vigas en el techo, que hacen que la energía rebote, y los cuadros en la cabecera, que provocan conflictos.
Cuanto más ordenada y libre de elementos innecesarios esté la habitación mejor circulará la energía, lo que hace ideal el estilo minimalista para el dormitorio. Se deben evitar las luces intensas, las corrientes y los espejos (que se podrán colocar dentro de armarios), y optar por materiales naturales para los muebles y ropa de cama, frente a los industriales y sintéticos.
En cuanto al color de las paredes, el Feng Shui coincide con la cromoterapia: la regla general es apostar por colores suaves. Elegiremos entre el azul (favorece los sueños agradables), el rosa pastel (bueno para la pareja) y los beiges y ocres (relajan el ambiente), y evitaremos el negro (que deprime) y el rojo (que excita y fomenta la agresividad).




Feng Shui, calma del entorno.

feng+shuiEl Feng Shui nace en China hace más de tres mil años, en sus orígenes su objetivo es encontrar la correcta ubicación para edificar o para situar una explotación agraria. Con el tiempo, y a medida que el hombre evoluciona, su aplicación se amplía al entorno urbano y a los ambientes interiores. El Feng Shui es el arte que estudia la correcta ubicación e integración de un espacio y de su energía dentro de un entorno para lograr que sus ocupantes gocen de salud, vitalidad, armonía y prosperidad. Los principios del Feng Shui se desarrollan a partir de la observación, se tienen en cuenta los ciclos naturales, la orientación magnética, los vientos dominantes, las características geográficas del entorno (con especial atención a las formas sugeridas por las montañas, y la presencia de agua, vegetación y fauna en el lugar). Paralelamente a la incorporación de conceptos básicos a la cultura china como el modelo yin-yang y los cinco estados de mutación entre otros, que están desarrollados en el antiquísimo libro de sabiduría I Ching, se relacionan estos conceptos con la psicología, vinculando el trabajo espacial al trabajo personal de autoconocimiento y desarrollo. En el Feng Shui existen tres escuelas fundamentales:

La escuela de la direccionalidad: Analítica, prioriza el cálculo astrológico. Asociada al tiempo. Basada en la brújula lo-pan. Más arraigada en la tradición y en la cultura chinas.
La escuela de las formas: Asociada al espacio. Llegó a occidente en los años 60 con el maestro Lin Yun que instauró la “escuela del sombrero negro”. Se fundamenta en el estudio de las formas, elementos y colores.
La escuela intuitiva: Nace en la segunda mitad del siglo XX coincidiendo con la expansión del Feng Shui en occidente. Adapta los principios esenciales del Feng Shui a la forma de ser y de vivir occidental actual.

Lo que puede hacer el Feng Shui por nosotros.

• Mejorar nuestra salud y vitalidad
: el entorno cercano influye en nuestro equilibrio psíquico y físico. Las primeras manifestaciones somáticas que pueden alertar de la posibilidad de estar afectado por una vivienda insana son las alteraciones del sueño, dificultad al levantarse por la mañana, sensación de mayor cansancio tras el supuesto descanso, mareos matinales, etc. Otras manifestaciones típicas son las reacciones alérgicas, el agotamiento crónico, los dolores de cabeza y espalda persistentes. La correcta ubicación de la cama o del lugar de permanencia permite recuperar la salud y vitalidad.

Lograr armonía en el espacio y en la vida: un espacio equilibrado permite sentirse bien. El equilibrio espacial se logra mediante su simetría, proporción, forma, luz, color y distribución. El espacio que invita a estar favorece la armonía vital de las personas que lo usan, potenciando el desarrollo personal y apoyando objetivos. Espacio y personalidad están relacionados. Los mensajes conscientes e inconscientes presentes en nuestro entorno pueden frenar nuestros objetivos; su interpretación ayuda a conocernos. Substituyendo los elementos decorativos que actúan como freno por otros potenciadores se apoya la consecución de objetivos.

Activar productos en venta: los productos en venta en espacios comerciales o los productos inmobiliarios a la venta pueden potenciarse con la aplicación del Feng Shui. La correcta ubicación, el buen uso del color, formas y la compensación de factores ambientales incidentes permiten mayor salida a los productos. Hay soluciones para todos los casos, se trata de lograr el efecto deseado con la mínima intervención, respetando las características personales.




El ajo, alimento indispensable.

ajosSeguramente el ajo es una de las plantas medicinales más conocidas desde tiempos inmemoriales. Esta planta ejerce efectos sobre numerosos órganos de nuestro cuerpo y sobre varios aspectos de nuestra fisiología. Las siguientes son las principales propiedades del ajo que han sido estudiadas científicamente:
• Ayuda a combatir un buen número de hongos, bacterias y virus.
• Reduce la presión arterial y el colesterol.
• Ayuda a reducir el bloqueo de las arterias y a reparar los daños causados por la arterioesclerosis.
• Ayuda a prevenir y aliviar la claudicación intermitente (dolor en las piernas al caminar causado por la arterioesclerosis).
• Actúa como antiinflamatorio.
• Su uso prolongado ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer.
• Ayuda a incrementar el nivel de insulina en el cuerpo, reduciendo así los niveles de glucosa en la sangre.
• Algunos estudios parecen demostrar que el ajo incrementa ligeramente el nivel de serotonina en el cerebro, ayudando a combatir el estrés y la depresión.

Maneras de tomar el ajo.

La forma en que se prepara y se ingiere el ajo es importante para lograr estos beneficios. El ajo crudo y el cocido poseen diferentes propiedades medicinales, es decir, algunos de sus efectos se producen con mayor efectividad ingiriéndolo crudo, mientras que otros se logran igual o mejor ingiriéndolo cocido.
Varios de los beneficios del ajo se deben a un compuesto llamado alicina que actúa contra numerosos virus y bacterias y que es considerado como uno de los más potentes antioxidantes conocidos. Sin embargo, esta sustancia no está presente en el ajo sino que se forma cuando la aliina y la alinasa, otros dos elementos que sí están siempre presentes, se combinan. Esto ocurre cuando el ajo es cortado o machacado, o en el caso de suplementos de ajo, durante el proceso digestivo. La alicina sólo dura unos minutos por lo que es importante ingerir rápidamente el ajo después de ser cortado o machacado. Al cocinar el ajo se destruye la alicina, pero en cambio se liberan otros compuestos como la adenosina y el ajoeno que poseen propiedades anticoagulantes y ayudan a reducir el nivel de colesterol. Los efectos antioxidantes de la alicina se deben a una sustancia llamada ácido sulfénico que se genera cuando la alicina se descompone. Otros vegetales como la cebolla contienen una sustancia muy parecida a la alicina, sin embargo su actividad antioxidante no se compara con la del ajo. Esto probablemente se debe a que este elemento no se descompone con la misma rapidez que la alicina.
Ya hemos señalado que la forma en que el ajo es preparado para el consumo y la manera en que lo ingerimos son de vital importancia para su efectividad. Existen numerosos suplementos a base de ajo que se venden en forma de cápsulas, algunos de ellos se anuncian como carentes del olor típico del ajo; estos productos son útiles para reducir el nivel de colesterol y otros usos pero no poseen propiedades antibióticas, ya que éstas dependen precisamente de los compuestos que le otorgan al ajo su característico olor.
Algunos de los beneficios del ajo, como por ejemplo la mencionada reducción del nivel de colesterol, sólo se logran tras varios meses de ser ingerido diariamente. Como existen tantos y tan variados preparados a base de ajo resulta imposible dar unas recomendaciones generales en cuanto a las dosis a ingerir, pero en cuanto a la forma natural, tomar uno o dos dientes de ajo diariamente puede otorgarnos importantes beneficios para nuestra salud. Masticar dos o tres hojas de perejil después de ingerir ajo puede ayudar a controlar el olor, aunque no lo elimina totalmente.

El gran dictador.